Concierto Coti en Bogotá 2026

Coti: las canciones no se escriben como éxitos

Cuando Coti participó en la grabación de Honestidad brutal, todavía no sabía que estaba trabajando en uno de los discos fundamentales del rock en español. Tampoco podía anticipar que “Nada fue un error” se convertiría en una canción capaz de atravesar países y generaciones. En ese momento, como recuerda en la entrevista con Sonidos y Silencios, solo existían la música, el estudio y el entusiasmo por crear.

“Uno no escribe un éxito, uno escribe una canción o graba un disco y en ese momento no tiene ni la más básica idea de lo que eso va a generar”, explica. La frase resume buena parte de una carrera construida sin fórmulas claras, en la que varias canciones encontraron un lugar en la memoria colectiva antes de que el público reconociera el rostro de su autor.

Nacido en Rosario y criado en Concordia, Coti creció en una casa donde la música estaba siempre disponible. Su padre compraba discos y se interesaba por los equipos de sonido; su madre, pianista de formación clásica, le permitió acercarse al instrumento y a la disciplina musical. “Siempre hubo instrumentos en casa”, recuerda. A los diez u once años comenzó a aprender sus primeros acordes y a trasladar ideas del piano a la guitarra. Así aparecieron también sus primeras canciones.

Su camino profesional, sin embargo, no comenzó desde un lugar privilegiado. Cuando llegó a Buenos Aires, tuvo que abrirse espacio trabajando como compositor, arreglista, productor y músico. “No venía recomendado por nadie, no era hijo de nadie, no era primo ni hermano de nadie. Yo venía de la nada”, afirma. A esa necesidad se sumaba una responsabilidad poco habitual entre músicos tan jóvenes: ya era padre de mellizos y debía sostener a su familia.

Por eso, antes de poner en marcha su proyecto solista, aceptó distintas oportunidades relacionadas con el único oficio que conocía. Trabajó con Javier Calamaro, Andrés Calamaro y Los Enanitos Verdes, entre otros artistas. Primero se hicieron conocidas algunas canciones escritas por él para proyectos ajenos y, con el tiempo, comprendió que la composición no tenía que responder a un intérprete o género predeterminado.

“Hay que escribir buenas canciones y punto. Las buenas canciones sirven para cualquier proyecto, son para el público y no para una voz determinada ni para un estilo determinado”, señala. Esa mirada ayuda a entender cómo una misma obra puede adquirir sentidos diferentes al cambiar de intérprete y cómo canciones como “Color esperanza” o “¿Dónde están, corazón?” terminaron trascendiendo los proyectos para los que fueron creadas.

Cuando consiguió algo de estabilidad, comenzó a reservar tiempo para su propia música. Allí nació su carrera como solista y, posteriormente, Esta mañana y otros cuentos, el disco de 2005 que amplió internacionalmente el alcance de su obra. Aunque todavía no parecía el momento lógico para publicar un álbum en vivo, Coti decidió ir en contra de lo esperado.

El proyecto reunió las canciones de sus dos primeros discos, tres temas inéditos y diferentes invitados. Entre ellos estuvieron Julieta Venegas y Paulina Rubio, con quienes interpretó “Nada fue un error”. Para el cantautor, aquella colaboración se adelantó a una época en la que los límites entre públicos y estilos eran mucho más rígidos: “En aquel momento fui como un adelantado en decir: ‘Aquí no hay límites, las bateas no existen más’”.

El éxito no cambió esa forma de trabajar. Durante los años siguientes, Coti decidió mantenerse al margen de las tendencias que no representaban su búsqueda artística. “Nunca me dejé llevar por las modas”, asegura. Permanecer firme tuvo costos, especialmente durante el auge de formatos construidos alrededor de pistas pregrabadas, pero ahora percibe un renovado interés por la interpretación real: “Se ha vuelto a revalorizar la experiencia de tocar en vivo, de las guitarras sonando, de que el concierto esté vivo”.

Ese principio define el espectáculo con el que regresará a Colombia. Coti llegará con una banda completa y un repertorio que combina sus clásicos, canciones escritas para otros intérpretes y material reciente. También reservará un momento para quedarse solo con sus instrumentos, improvisar, recibir peticiones y conversar con el público.

“Quería volver a un teatro porque me permite esa amplitud: dejar contentos a los fans, tocar las canciones más conocidas y reencontrarnos con otro tipo de repertorio”, explica. La banda llegará después de pasar por numerosos escenarios de Argentina, Uruguay y Europa, en una temporada que terminará con más de ochenta conciertos.

El regreso también representa un reencuentro pendiente. La pandemia interrumpió la frecuencia con la que visitaba Colombia y otros países de América Latina. Ahora, el artista y su equipo buscan recuperar esa relación llevando al país la misma propuesta que presentan en Madrid, Buenos Aires, Valencia y otras ciudades.

La cita será el 3 de noviembre de 2026 en el Teatro Astor Plaza de Bogotá, en una única función que reunirá canciones como “Nada fue un error”, “Antes que ver el sol”, “50 horas”, “Otra vez” y “Tu nombre”.

El concierto permitirá comprobar en vivo la idea central de esta conversación: los éxitos no nacen como éxitos. Nacen como canciones escritas entre la incertidumbre, el trabajo y la necesidad de expresar algo. Después es el público quien decide hasta dónde pueden llegar. En el caso de Coti, muchas terminaron encontrando una vida que su autor no habría podido imaginar cuando escribió sus primeros acordes.

Columna para ADN Octubre 27 2026 – Sonidos y Silencios por @Memoospi