El panorama de la música en vivo está cambiando. En Colombia, y particularmente en Bogotá, se vive un momento de contraste: por un lado, la ciudad se consolida como destino clave para artistas internacionales; por el otro, crece la sensación de que el modelo tradicional de conciertos está entrando en tensión. Cada vez son más frecuentes las cancelaciones de shows, el aumento en los precios de la boletería y una sobrecarga de eventos que compiten por el mismo público.
La lógica es clara: la oferta se expandió más rápido que la demanda. Hoy el calendario está lleno de conciertos, festivales y giras internacionales, lo que obliga al público a elegir, priorizar y, muchas veces, dejar por fuera experiencias a las que antes habría asistido sin dudar. A esto se suma el costo: no solo de las entradas, sino de la experiencia completa (transporte, alimentación, servicios), que convierte cada concierto en una decisión económica importante.
En este contexto aparecen nuevas formas de pensar el espectáculo en vivo, formatos híbridos que buscan responder a esa transformación del público y de la industria. Uno de los más llamativos es el de la reciente gira de Soda Stereo, que incorpora un elemento virtual para traer de regreso a Gustavo Cerati en escena.
Este recurso tecnológico, que combina archivo, visuales y puesta en escena, propone algo que hace algunos años parecía imposible: ver nuevamente a Cerati “en vivo” junto a la banda. Evidentemente, la experiencia nunca será igual a la de un concierto real con el artista presente. No hay reemplazo para la energía irrepetible del directo, para el instante compartido entre músico y público.
Sin embargo, este formato abre una puerta distinta. Para miles de personas —especialmente generaciones más jóvenes— que nunca tuvieron la oportunidad de ver a Soda Stereo en su formación original, esta gira se convierte en una posibilidad de acercarse a esa experiencia. No es nostalgia únicamente: es una forma de reinterpretar el legado a través de la tecnología, de mantener viva una historia musical que sigue resonando.
En Bogotá, la gira tendrá presentaciones el 28, 29 y 30 de mayo, una evidencia clara de que la convocatoria sigue siendo fuerte y que el interés por la música de Cerati está lejos de desaparecer. Más allá del formato, lo que se confirma es algo más profundo: la conexión emocional con sus canciones sigue intacta, incluso en un escenario donde lo físico y lo digital se mezclan.
Y quizás ahí está una de las claves de este momento: los conciertos están cambiando, mutando, buscando nuevas formas de existir. Pero en el fondo, lo que mueve al público sigue siendo lo mismo de siempre: la necesidad de sentir, de recordar, de encontrarse con la música.
Porque incluso en estas nuevas experiencias, donde la imagen puede ser mediada por una pantalla, sigue resonando esa sensación que Soda Stereo supo traducir mejor que nadie: “Comunicación sin emoción. Una voz en off con expresión deforme. Busco algo que me saque este mareo. Busco calor en esa imagen de video.”
Y en ese contraste —entre lo virtual y lo humano, entre la distancia y la emoción— también se está escribiendo el futuro de los conciertos.
Columna para ADN Mayo 19 e 2026 – Sonidos y Silencios por @Memoospi

