Kali Uchis concierto en Bogotá columna sonidos y silencios

Kali Uchis: Una voz entre dos territorios

El lugar que hoy ocupa la música latina en la cultura pop estadounidense no surgió de un día para otro. La presentación de Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl LX marcó un punto de inflexión: por primera vez, un artista encabezó el espectáculo cantando completamente en español. Esa transmisión, vista por decenas de millones, funcionó como un recordatorio de que el español dejó de ser un elemento periférico en la industria musical estadounidense. 

Ese mismo fenómeno permite leer con más claridad el recorrido de Kali Uchis. Ella ha vivido entre dos territorios: crecimiento en Estados Unidos, infancia y adolescencia extendida en Pereira. Ese tránsito moldeó una identidad que no responde a categorías rígidas y que encuentra un eco particular en este momento en el que la cultura latina aparece en la esfera pública estadounidense desde ángulos distintos, no solo a través del reguetón o del trap, sino también de artistas que se mueven entre idiomas y referencias culturales de manera orgánica.

Así como Bad Bunny llevó sus raíces puertorriqueñas al espacio televisivo más grande del entretenimiento estadounidense, Uchis ha construido un camino que no se explica sin la referencia constante a Colombia. Su uso del español en discos recientes, como Sin Miedo y Orquídeas, tiene relación directa con ese entorno familiar y biográfico. No es un retorno ni un cambio de rumbo, sino la continuación de una historia donde lo colombiano y lo estadounidense conviven sin jerarquías.

La comparación con Selena surge con naturalidad. Ambas representan trayectorias en las que la identidad latina se expresa dentro del mercado estadounidense desde una cotidianidad marcada por dos mundos. Selena articuló esa dualidad desde el tex‑mex; Uchis lo hace desde un repertorio que se desplaza entre géneros y lenguas sin presentar esa mezcla como un gesto estratégico. Ambas muestran que la vida latina en Estados Unidos no se reduce a un solo sonido ni a una sola narrativa.

En sus presentaciones de este año, Uchis mantiene un repertorio que mezcla canciones en español e inglés, incluyendo piezas de Orquídeas y de sus trabajos anteriores. Ese paso fluido entre idiomas conecta con un público que ya consume música latina sin necesidad de traducción ni contexto adicional.

La historia de Uchis dialoga con esa coyuntura: una artista que encarna la experiencia de la diáspora, que incorpora su origen colombiano sin convertirlo en símbolo fijo y que a la vez asume como propio el mundo cultural estadounidense en el que creció. Todo esto podrá sentirse con especial fuerza en Bogotá el 18 de febrero, cuando Uchis regrese al país para presentar en vivo el material que ha venido construyendo en esta etapa.

Columna para ADN Febrero 10 de 2026 – Sonidos y Silencios por @Memoospi